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INSTITUCIÓN EDUCATIVA SAN SEBASTIÁN.
Vea el video pedagógico de la semana
"Ordenadores y la Educación"
Véalo en la sección Videos.
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Institución Educativa San Sebastián. ¡Presente!
Enseñando a sus alumnos no en lo que deben pensar sino a pensar.
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Lea y reflexione.
Aprendiendo a pensar.
Por: Hugo Landolfi.
En toda discusión y debate sobre la enseñanza y el aprendizaje en nuestras escuelas se ponen en contraposición dos sistemas de aprendizajes diferentes. El primero de ellos es el mas común y tradicional y se fundamenta en la provisión constante de gran cantidad de datos a los alumnos. De esta manera, los alumnos pueden saber claramente quién descubrió América, qué aportes hizo Newton a la física pero son totalmente incapaces de aplicar estos conocimientos a su vida cotidiana pues en principio no son útiles para la misma y por otro lado no enseñan a pensar.
El segundo de ellos propone justamente el enseñar a pensar más que hacer que el alumno acumule datos. Esta estrategia propone que no es tan importante lo que el alumno sabe sino cómo utiliza lo que sabe para resolver las dificultades que se le presentan en la vida diaria.
Seguidamente presentamos un breve relato histórico que corresponde a Neils Bohr que ilustra este hecho. El mismo es relatado por uno de sus profesores:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de ponerle una nota muy baja a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba completamente convencido de que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
Leí la pregunta del examen y decía: ¿Qué haría usted para determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro?
El estudiante había respondido: ‘Lleve el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta, correcta y completamente.
Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.
Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas.
Me excusé por interrumpirlo y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:
‘Tome el barómetro y tírelo al suelo desde la azotea del edificio. Calcule el tiempo de caída con un cronómetro.
Después se aplica la fórmula: Altura = 0,5.g.T2
(Donde g es la aceleración de la gravedad y T es el tiempo que uno acaba de calcular con el cronómetro)
‘Y así obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta.”Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.
‘Bueno’, respondió, ‘hay muchas maneras. Por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y medís la altura del barómetro y la longitud de su sombra.
Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? ‘Sí, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. A medida que vas subiendo las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que hiciste y ya tenéis la altura. Este es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que uno quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descolgáis desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión. En fin, concluyo, existen otras muchas maneras.
Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares).
“Me dijo que sí, que evidentemente la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Hugo Landolfi: Filósofo y profesor argentino, autor de más de treinta obras filosóficas, educativas y de Desarrollo Humano.
http://www.sabiduria.com/liderazgo/aprendiendo-a-pensar/
Jornada de capacitación Escuela Nueva .
Dentro de la semana de Desarrollo Institucional de medio año, exactamente el día 26 de junio, los docentes de la zona oriental del departamento del Atlántico, añadieron una capacitación más correspondiente al programa Escuela Nueva. La Institución Educativa Simón Bolívar del municipio de Malambo, prestó sus instalaciones para tal evento.
La zona oriental (sector Malambo) corresponde al microcentro número 6.
Los capacitadores que acompañaron a los docentes de la zona oriental fueron Edelmira Acosta de Villegas y Efrén Pino Cortez que con lujo de competencias trazaron un programa a cumplir en los próximos cuatro meses lectivos.
La noticia importante fue conocer que la inclusión de nuestro departamento al PER 2 (Ver enlace y descargue archivo: Proyecto Educativo Rural) está próxima si no surgen inconvenientes de última hora. También se elaboró un cronograma que nos permitirá retomar y validar la importancia del programa a nivel rural que es la zona menos favorecida en el aspecto educacional.
Atención docentes asistentes a la capacitación. Pueden bajar los siguientes archivos en una sola descarga: Cartillas y Principios de Escuela Nueva, Diferencia entre Gobierno Escolar y Gobierno Estudiantil, Formatos de actas para Microcentros, Gerente Escolar, Guía de Autoevaluación para el Mejoramiento Institucional #11, Normatividad, Transversalidad y Proyectos Pedagógicos Productivos. Bajar todos los archivos.
Enseñar a pensar
Por Jaime Barylko
Pensar es un acto individualista. Yo pienso, tú piensas. Un acontecimiento dentro de tu persona. Como sentir, como percibir. Solo, pero no a solas. Sócrates no concibe el pensar encerrado en su casa, en su gabinete. Se crió en la calle, en la plaza pública, y allí vuelve a encontrarse con la gente, a pensar con ellos, es decir, en discusión, en confrontación de ideas, en diálogo. Él decía que de su madre, que era partera, había aprendido el oficio del pensamiento: como la partera, cada uno puede ayudar al otro, en este diálogo, a extraer la verdad que el otro contiene dentro de sí. Sí, en efecto: el hombre más ignorante e inculto tiene dentro de sí la fuente, la posibilidad de la verdad, sólo que hay que ayudarlo a darla a luz. ¿Cómo? Dialogando con él, conduciéndolo con preguntas a la movilización de su mente hasta que, finalmente, saque afuera la verdad, esa que tenía adormilada adentro. Pensar es dar a luz. Implica esfuerzo, siembra lágrimas, pero cosecha alegrías.
Ésta es la idea básica de la educación: es función del maestro ayudar al alumno a gestar la verdad y producirla. El de afuera es el partero de la verdad del otro. Y Sócrates, en efecto, demostró cómo ello podría realizarse. Un día se encontró con el esclavo Menón, que era un total ignorante. Y dialogando con él, Sócrates le "extrajo" las verdades que corresponden a los principios de la geometría de Euclides. Así se demostraba, con este caso extremo, cómo el pensamiento no es la adopción de ideas ajenas, sino apoyarse en el exterior, en el otro, para emerger desde el interior.
Sócrates confiaba en este método, confiaba en el hombre y en su poder de pensar y alcanzar ideas correctas siempre y cuando discurriera por el camino adecuado. Méthodos, en griego, significa "camino".
Acumulación y repetición
La enseñanza, en general, se dedica a transmitir información. De la más variada: oraciones subordinadas, la gesta de San Martín, la fórmula química del agua, qué representa el personaje de Hamlet, etcétera. Todos son datos, y aprender es acumular esos datos y saber repetirlos en el momento del exámen.
Ése es el meollo de la educación formal, por más vueltas que le den a la metodología y esos contenidos se enseñen a grito pelado y autoritario o con voz dulce y música funcional y "hacé lo que mejor te parezca". El final es siempre el mismo: examen, prueba o test en los que el alumno demostrará cuán bien repite los datos asimilados.
Aunque se dice que el objetivo de la educación es enseñar a pensar, estamos muy lejos de él. Somos fuertes y ricos en materia de discurso pedagógico; en la práctica, sonriendo, y en ronda, y en éxtasis de permisividad, continuamos transmitiendo datos y exigiendo el dominio memorioso de ellos.
El tema no es argentino sino de la educación en el mundo entero, tal cual lo constata el biólogo y humanista francés Henri Laborit, que así escribe en su libro Biología y estructura: "Admitamos que se les enseña a hablar y a escribir, pero no a pensar, ciertamente, y la cátedra de filosofía no cambia en nada el asunto. La enseñanza de la filosofía, si se quiere entender por ella la de las estructuras, debería comenzar en la escuela maternal y no interrumpirse hasta las clases últimas. La clase de filosofía suele ser, con frecuencia y sobre todo, una historia de los filósofos y de las filosofías de ningún modo estructurada en el espacio-tiempo".
Un acto individual que implica a los otros
Una cosa es enseñar contenidos -qué es qué y dónde ocurrió tal hecho, quién encabezó tal revolución y qué pretendía modificar, y qué causas y circunstancias lo motivaron a actuar- y otra cosa es enseñar estructuras. Las estructuras marcan posibilidades de relación, combinación, diferencia entre los contenidos.
Pensar es estructurar, dar forma, dar significado y, sobre todo, revisar lo dado, e incluso las conclusiones del propio pensamiento, para mañana estructurarlo de otra manera, con otro enfoque. La duda y el acto de pensar son hermanos de sangre. Una vez lo demostró palmariamente Descartes, y desde entonces no se desligan.
Por tanto, aun enseñando filosofía, como se tiende a hacer ahora con niños de escuela primaria, no se garantiza que se esté estimulando el pensamiento si lo que el niño tiene que aprender es la alegoría de la caverna, de Platón, o la idea del gobierno que tenía Aristóteles.
Uno puede repetir que "lo que mata es la humedad" o que "Kafka representa el laberinto de la existencia humana en su complejidad esencial, sin salida". En ambos casos ejerce el mismo mecanismo mental: no piensa, extrae datos acumulados en la memoria y los usa en cada caso.
Es imposible prescindir de los datos y de la información, y no se piensa sino a partir de cierta cultura, de cierto cultivo interior, y a partir del conocimiento de pensamientos ajenos con los que nos afilamos en nuestro propio pensar.
Pienso solo, es cierto, en un acto individual e individualista, pero ello implica a los demás, insisto, a los otros, porque yo soy, decía Ortega y Gasset, un punto de vista indispensable sobre el universo, es cierto, pero necesitado de los demás. Pensar es copensar. Considerar. Para enseñar a pensar hay que estar pensando. "Usted piensa mientras habla", me dijo una vez un alumno, fuera de clase. Lo miré atónito, casi avergonzado: no sabía que se me notaba.
Vuelvo a Laborit para que nos quedemos pensando: "El cerebro del hombre culto del siglo XX es una reserva de juicios de valor no jerarquizados".
El escritor y pensador argentino Jaime Barylko, autor de libros filosóficos, psicológicos y pedagógicos, falleció a la edad de 66 años en Capital Federal (2002) víctima de leucemia, según confirmaron sus familiares.
Inteligencias multiples.
Howard Gardner define la inteligencia como la "capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas".
La importancia de la definición de Gardner es doble:
Primero, amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que todos sabíamos intuitivamente, y es que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolvernos en esta vida no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos y, por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo utilizamos un tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más inteligente que Michel Jordan, pero sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Segundo y no menos importante, Gardner define la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Tanto es así que en épocas muy cercanas a los deficientes psíquicos no se les educaba, porque se consideraba que era un esfuerzo inútil.
Al definir la inteligencia como una capacidad, Gardner la presenta como una destreza que se puede desarrollar, si bien no niega el componente genético.
Todos nacemos con unas potencialidades marcadas por la genética. Pero esas potencialidades se van a desarrollar de una manera o de otra dependiendo del medio ambiente, nuestras experiencias, la educación recibida, entre otros factores.
Ningún deportista de elite llega a la cima sin entrenar, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente inteligente.
Gardner añade que igual que hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencia. Hasta la fecha Howard Gardner y su equipo de la universidad de Harvard han identificado ocho tipos distintos:
Inteligencia Lógica - matemática, la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico (izquierdo) y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.
Inteligencia Lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios.
Inteligencia Espacial, consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores, los arquitectos o los decoradores.
Inteligencia Musical es, naturalmente, la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines.
Inteligencia Corporal - kinestésica, o la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.
Inteligencia Intrapersonal, es la que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta.
Inteligencia Interpersonal, la que nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas.
La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la inteligencia emocional y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.
Inteligencia Naturalista, la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.
Naturalmente todos tenemos las ocho inteligencias en mayor o menor medida. Fernando la Palma -en un artículo sobre las distintas inteligencias- lo explica de una forma simple: " al igual que con los estilos de aprendizaje no hay tipos puros, y si los hubiera les resultaría imposible funcionar. Un ingeniero necesita una inteligencia espacial bien desarrollada, pero también necesita de todas las demás, de la inteligencia lógico matemática para poder realizar cálculos de estructuras, de la inteligencia interpersonal para poder presentar sus proyectos, de la inteligencia corporal - kinestésica para poder conducir su coche hasta la obra, etc.".
Howard Gardner enfatiza el hecho de que todas las inteligencias son igualmente importantes. El problema es que nuestro sistema escolar no las trata por igual y ha entronizado las dos primeras de la lista, (la inteligencia lógico - matemática y la inteligencia lingüística) hasta el punto de negar la existencia de las demás.
Para Gardner es evidente que, sabiendo lo que sabemos sobre estilos de aprendizaje, tipos de inteligencia y estilos de enseñanza es absurdo que sigamos insistiendo en que todos nuestros alumnos aprendan de la misma manera.
La misma materia se puede presentar de formas muy diversas que permitan al alumno asimilarla partiendo de sus capacidades y aprovechando sus puntos fuertes. Pero, además, tenemos que plantearnos si una educación centrada en sólo dos tipos de inteligencia es la más adecuada para preparar a nuestros alumnos para vivir en un mundo cada vez más complejo.
Tomado de: Revista web www.turemanso.com.ar/fuego/educacion/multiples.html
El hambre nuestra de cada día.
Con esa frase sacada como de una oración lapidaria volvemos a retomar el mayor problema que afecta a nuestros estudiantes; el hambre.
Para nadie es un secreto que nuestro entorno presenta características especiales que conllevan necesariamente a que nuestros niños presenten un cuadro de desnutrición tan álgido. Desempleo, falta de oportunidades, drogadicción, sub-empleo, delincuencia en algunos sectores, son el espectro que rodea a sus padres y parecen ser el único camino que se les ofrece con más claridad a los infantes.
La falta de alimentos impide a los niños un crecimiento normal y sus características físicas cambian bajo el flagelo: piel curtida o escamosa, estatura pequeña, poca energía, apatía, sueño en las clases, cabello quebradizo entre otros, adornan el cuadro que presentan muchos de nuestros niños. La merienda que nos facilita PRODEM (que debería ser un refuerzo) la mayoría de las veces se convierte en el único alimento que toman en el día. Algunos niños en estas condiciones que reciben la merienda en la mañana se presentan en horas de la tarde a barrer el paraninfo o asear el patio solo con el propósito de recibir otra merienda como compensación y si sobran algunas, llevar a sus hogares y compartirlas con sus hermanitos.
En tiempos en que nuestro gobernador Eduardo Verano De la Rosa coloca de ejemplo el "Plan Caribe sin Hambre" ante el resto de gobernadores de Colombia no esta demás recordar se está en los inicios de la implementación de estrategias que contribuyan a mejorar los indicadores de pobreza, hambre y desnutrición en la Región, nosotros esperamos que sus deseos se cumplan pronto en nuestro ente departamental y municipal.
Mientras tanto, hacemos un llamado a nuestros buenos amigos de la administración seccional, entre ellos el Doctor Carlos Vence, con la finalidad de que nos ayuden en la construcción del comedor escolar en nuestra institución. El doctor Adolfo Bernal, alcalde municipal, ha mostrado un alto grado de compromiso social con los más necesitados y sabemos que está dispuesto a minimizar el hambre en el municipio. Es hora de contar con esa ayuda que sabemos vendrá ya que sus ejecutorias así lo confirman.
Por lo pronto, desear que tales deseos se nos hagan una realidad.
La importancia del primer grado en el proceso lector.
Tomado del portal Educarchile.
María Cecilia Hudson es especialista en Lenguaje y Comunicación del Programa Mejor Escuela de Fundación Chile y profesora investigadora de la Universidad de los Andes.
Incluímos este artículo porque reconocemos su importancia e invitamos a los docentes a que visiten los enlaces del mismo. Les aseguramos que no serán defraudados.
Está demostrado que si un niño no aprende a leer en 1º grado, arrastrará dificultades durante toda su vida escolar. Por eso la escuela debe destinar a ese año sus mejores profesores. El profesor del primer año debe ser un especialista.
De acuerdo a los resultados SIMCE 2006 y 2007 (equivalentes a las Pruebas SABER colombianas), el 40% de los niños de 4º básico no supera el nivel inicial de lectura. Buscando las causas de este estancamiento, una investigación realizada por Loreto Fontaine y Bárbara Eyzaguirre demostró que el problema estaría en el primer año de escolaridad. La gran mayoría de los alumnos de las escuelas que obtienen buenos puntajes SIMCE, aprende a leer en 1º básico; los que no logran hacerlo quedan marcados por una desventaja que los acompaña durante el reto de su vida estudiantil.
Para ahondar en el tema conversamos con Cecilia Hudson, especialista en lenguaje y comunicación del programa Mejor Escuela de la Fundación Chile y profesora investigadora de la Universidad de los Andes.
En su opinión los malos resultados SIMCE en comprensión lectora tienen que ver con que generalmente en las escuelas municipalizadas el profesor parte en 1º básico con un curso, lo deja en cuarto y después de nuevo retoma primero. Esto significa que no se especializa en ningún año, lo que repercute negativamente en el aprendizaje de los niños.
Cecilia Hudson añade que las escuelas suelen privilegiar consideraciones del tipo “yo conozco a mis niños”, “los niños están apegados a mí”, etc. La especialista señala que estos aspectos afectivos, valorados por muchos profesores, generan niños dependientes: “los profesores se abuelan un poco, no les dan autonomía a los niños y no reconocen sus falencias, porque les pasa lo mismo que a uno con los hijos, cualquier cosa que hagan es una maravilla”.
Los estudios internacionales como la prueba PISA y TIMSS, muestran que la diferencia entre los países con buenos y malos resultados, no se da en el segundo ciclo básico o en cursos altos, sino en el punto de partida. De ahí, señala Cecilia Hudson, el gran acierto de la investigación de Loreto Fontaine y Bárbara Eyzaguirre en nuestro país.
De acuerdo a Hudson, pesa mucho más haber aprendido o no a leer en primero básico que la realidad socioeconómica. Un niño de un nivel socioeconómico bajo que aprende a leer en 1º básico, puede adquirir y recuperar toda la formación que por estar en ese medio no tiene, a través de la lectura: “lo educaste (dice), le diste la herramienta que va a hacer que él mismo pueda informarse; en cambio, si ya viene con una desventaja, no puede aprender en primero básico y se relaja, cada vez se va acrecentando más la brecha y eso es lo que está explicando a mi modo de ver, lo que estamos viendo es que los cuartos básicos y también en la PSU cada vez se está separando más por nivel socioeconómico”.
El profesor puede romper el círculo de la pobreza, lo que es una responsabilidad muy grande, pero la tarea abarca también a la escuela. “Es muy fácil usar como chivos expiatorios a los profesores de 4º básico y los de 8º (continúa Cecilia Hudson); si les fue bien, nos fue bien, si les fue mal, les fue mal a ellos. No hay responsabilidades compartidas para darse cuenta de que en el fondo los puntajes SIMCE quedan definidos en 1º básico”.
Por estas razones, la especialista recalca la necesidad de poner los mejores profesores en 1er grado: “como no toca SIMCE en primer año ponen al peor profesor. Como en general no tienen una capacitación en métodos de lectura y hacer 1º básico es bien difícil, el peor castigo es que te den ese año y pasa que el pajarito nuevo que viene llegando a la escuela sin ninguna experiencia cae ahí”.
El profesor de 1º básico debe además tener compensaciones, según explica Cecilia: "debe ser liberado de turnos o tareas extraordinarias y debe recibir mucho apoyo debido a la importancia de su trabajo". Para la escuela, a fin de cuentas, resulta más fácil y económico tener profesores buenos en 1º y no tratar de poner parches el resto de los años.
Otras opiniones de Cecilia:
"Tenemos que sacarle a los profesores de la cabeza a los profesores de los niños que se quedan atrás tienen trastorno de aprendizaje, el porcentaje de niños con trastorno es bajísimo no puede ser más del 5%. Todos los demás niños responden a temas metodológicos, tiempo, estilos de enseñanza, entonces hay que buscarle por otros lados".
Los estudios internacionales como la prueba PISA y TIMSS, muestran que la diferencia entre los países con buenos y malos resultados, no se da en el segundo ciclo básico o en cursos altos, sino en el punto de partida. De ahí, señala Cecilia Hudson, el gran acierto de la investigación de Loreto Fontaine y Bárbara Eyzaguirre en nuestro país.
La diferencia entre los países con buenos y malos resultados, no se da en el segundo ciclo básico o en cursos altos, sino en el punto de partida.
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"Estudiar sin pensar es tan inútil como pensar sin estudiar" Confucio.


